“NO TE MUEVAS… TE VA A DOLER MÁS. SERÉ RÁPIDO.” SUSURRÓ EL HOMBRE — Y EN ESE INSTANTE TODO CAMBIÓ.-thuyhien

“NO TE MUEVAS… TE VA A DOLER MÁS. SERÉ RÁPIDO.” SUSURRÓ EL HOMBRE — Y EN ESE INSTANTE TODO CAMBIÓ.

El desierto de Sonora no perdonaba errores.

Quemaba a los hombres bajo el sol y los enterraba bajo el silencio. Cuando Javier “El Cuervo” Morales avanzaba por aquella tierra agrietada, ya no parecía un viajero.

Parecía un recuerdo que el desierto se negaba a olvidar.

Su sombrero desgastado proyectaba sombra sobre unos ojos negros, vacíos de miedo y llenos de historias que nadie quería escuchar. A su lado, el mustang avanzaba con la terquedad de los que han sobrevivido demasiado tiempo.

Y en su interior…

Algo peor que el calor.

Una deuda.

Había venido a Río Seco por una mujer.

Rosa López.

No por amor.

Eso se había quemado años atrás junto con todo lo demás.

O eso intentaba creer.

El disparo partió el aire como un látigo.

El caballo se encabritó. Javier no.

Un jinete apareció en la distancia, rifle en alto, voz cargada de arrogancia.

“¡Tu oro o tu vida!”

Javier ni siquiera respondió.

Su mano bajó.

El revólver salió.

Un disparo.

El hombre cayó antes de entender que había perdido.

Silencio otra vez.

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