La dejaron atrapada para morir-jangchan

La dejaron ahí atrapada sin posibilidad de escapar mientras la red se hundía en su cuerpo como una trampa cruel que se apretaba cada vez que intentaba respirar.

Tenía los ojos llenos de lágrimas pero no emitía ningún sonido no lloraba no gritaba solo miraba en silencio como si ya no tuviera fuerzas para pedir ayuda.

A su lado estaba su cachorro pequeño frágil sin comprender del todo lo que ocurría pero incapaz de alejarse de ella incluso cuando todo indicaba que no había esperanza.

Permanecía pegado a su cuerpo como si su sola presencia pudiera sostenerla como si quedarse junto a ella fuera suficiente para evitar que desapareciera.

Pero no lo era porque el lugar estaba vacío nadie pasaba nadie miraba nadie escuchaba y el mundo parecía continuar sin darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Solo estaban ellos dos un cachorro indefenso y una madre atrapada que ya no tenía fuerzas para seguir luchando contra algo que la estaba consumiendo lentamente.

La red estaba incrustada en su piel enredada alrededor de sus patas y su torso como si alguien hubiera decidido que ese era el final que merecía.

El suelo estaba seco el aire pesado y el silencio tan denso que hacía que cada pequeño movimiento del cachorro sonara más fuerte de lo normal.

El cachorro no entendía la red no entendía el dolor pero entendía que algo estaba mal que algo en su mundo se estaba rompiendo frente a él.

La empujaba con el hocico suavemente intentando que se moviera intentando que reaccionara como lo había hecho antes tantas veces.

Pero ella ya no respondía igual sus movimientos eran lentos débiles cada respiración parecía costarle más que la anterior como si el aire mismo se hubiera vuelto pesado.

Y aun así seguía mirándolo porque incluso en ese estado lo único que aún podía hacer era no apartar la mirada de lo que amaba.

Ese detalle fue lo que habría destruido a cualquiera que hubiera estado allí para verlo porque no había rabia no había miedo solo un intento silencioso de seguir.

El cachorro comenzó a inquietarse caminaba en círculos pequeños alrededor de ella sin alejarse nunca demasiado como si temiera perderla si se apartaba más de lo necesario.

Intentó morder la red sus dientes pequeños apenas lograban sujetar las fibras pero insistía una y otra vez sin detenerse aunque no lograra romper nada.

Ese esfuerzo no era lógico no era efectivo pero era todo lo que tenía y no estaba dispuesto a rendirse mientras ella siguiera allí.

Pasaron minutos o tal vez más el tiempo en ese lugar no parecía avanzar de forma normal porque cada segundo estaba lleno de una urgencia que no se podía ignorar.

La madre cerró los ojos por un instante y su cuerpo se relajó ligeramente como si estuviera cediendo como si finalmente el cansancio hubiera ganado.

El cachorro reaccionó de inmediato volvió a empujarla con más fuerza gimió por primera vez un sonido pequeño pero cargado de algo que no podía controlarse.

Ese sonido rompió el silencio de una forma distinta no era fuerte pero era suficiente para atravesar la distancia que antes había sido absoluta.

A unos metros más allá una mujer caminaba por el sendero cercano regresando a casa sin prisa sin esperar encontrar nada fuera de lo común en ese tramo.

Se detuvo no por el paisaje no por el camino sino por ese sonido que no encajaba con nada de lo que debía estar allí.

Escuchó de nuevo más atento esta vez y siguió la dirección del gemido hasta que llegó al punto donde la escena se hizo visible.

Al principio no entendió lo que veía solo formas movimiento algo fuera de lugar pero cuando se acercó lo suficiente todo se volvió claro de inmediato.

La red la inmovilizaba completamente su cuerpo estaba atrapado de una forma que no dejaba margen para pensar en una salida por sí sola.

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