El cachorro no estaba buscando un hueso.-jangchan

Rosa retiró un poco más de tierra con las manos y el cachorro volvió a gemir con una fuerza que no parecía caber en un cuerpo tan pequeño.

Ya no quedaban dudas.

Allí debajo había otro perro.

Y el cachorro lo sabía desde el principio.

No estaba confundido.

No estaba jugando.

No estaba buscando comida.

Estaba intentando llegar hasta su madre antes de que fuera demasiado tarde.

La gente que unos segundos antes había observado con curiosidad empezó a acercarse en silencio.

Andrés, el joven de la construcción que se había reído, dejó de sonreír en cuanto vio el mechón de pelo negro salir de la tierra. Se arrodilló también, sin decir palabra, y comenzó a apartar barro con las manos.

Rosa cavaba al otro lado.

El cachorro no se apartaba.

Intentaba meter el hocico entre sus dedos, como si temiera que ellos no comprendieran la urgencia con la que él había estado peleando solo todo ese tiempo.

La tierra estaba blanda.

Recién removida.

Y eso fue casi peor.

Porque significaba que aquello no era una desgracia vieja encontrada por casualidad.

Era algo reciente.

Deliberado.

Cruel.

Al cabo de unos minutos apareció la forma de una cabeza.

Negra.

Cubierta de barro.

Inmóvil.

Una perra mestiza, flaca y agotada, enterrada de lado bajo una capa de tierra demasiado fina para ocultar el crimen y demasiado pesada para que pudiera salir sola.

Read More